Si trabajás de manera independiente o tenés tu propio estudio, probablemente alguna vez te pasó: mensajes fuera de horario, pedidos de solo un cambio más, urgencias que no estaban contempladas, o esa sensación de que el proyecto se desbordó… y vos también.

La realidad es que establecer límites no es ser poco flexible ni mala onda. Al contrario, es clave para cuidar tu tiempo, tu salud mental y también la calidad del trabajo que entregás. Hoy quiero compartirte algunas ideas y herramientas para que puedas marcar esos límites de forma clara, respetuosa y profesional.

1. Los límites se comunican, no se asumen

El primer paso es poner en palabras (y por escrito) cómo trabajás. ¿Cuál es tu horario de atención? ¿Con cuánta anticipación necesitás que te envíen materiales? ¿Qué incluye cada servicio y qué no? Todo eso tiene que estar detallado en tu propuesta, presupuesto o contrato.

Tip: Podés tener una plantilla o documento base con tus condiciones generales para ahorrar tiempo (Yo lo tengo en una página dentro de la propuesta/presupuesto que envío).

2. No respondas fuera de tu horario laboral

Esto cuesta, pero es uno de los hábitos más importantes. Si respondés mensajes a cualquier hora, el otro interpreta que estás disponible todo el tiempo. Y aunque no lo haga con mala intención, va a seguir escribiéndote en esos momentos.

Consejo: silenciá chats de trabajo fuera de hora y programá respuestas automáticas si usás WhatsApp Business.

3. Acordá canales y tiempos de respuesta

Establecé por dónde se comunican (mail, WhatsApp, Slack, etc.) y cuánto tardás en responder. Por ejemplo: “Los mensajes se responden dentro de las 24/48 hs hábiles”.

Esto baja la ansiedad, evita confusiones y te permite organizarte mejor.

4. Sé firme pero amable

Cuando tengas que recordarle a un cliente un límite, no es necesario sonar cortante ni justificarse de más. Podés usar frases como:

La firmeza no quita la amabilidad. Solo deja claro que estás cuidando tu forma de trabajar.

Tip: Te recomiendo tener un documento con estas posibles respuestas pensadas de antemano.

En síntesis:

Establecer límites es parte de hacer crecer tu negocio. Es un acto de autocuidado y también una manera de educar a tus clientes para que el vínculo sea más saludable, ordenado y profesional.

Ya tenés definidos tus límites? Cuáles te cuestan más aplicar?

💬 Te leo en los comentarios!

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